Por qué te/me quiero, me voy.
Como cada mañana él se marchó a trabajar, ella se disponía hacer sus quehaceres cotidianos, poco a poco avanzó por todo la casa hasta llegar al despacho, se sentó en el gran escritorio dónde su esposo pasaba largas horas ordenando papeles. Tomó una pluma y comenzó a juguetear haciendo algunos garabatos, sin significado lo que en realidad necesitaba era poner en orden sus ideas.
Se planteó la misma pregunta que en sus largas noches de insomnio y soledad repetía una y otra vez
¿Por qué el destino lo ha puesto en mi camino, para después casarme, sabiendo que nuestro matrimonio no perduraría por el resto de mi vida?.
Su cuerpo estaba cansado, su alma deshecha, las fuerzas por defender y cuidar lo que mas quería en la vida, su hogar, su familia se esfumaban como humo de entre sus manos. Su pensamiento hizo una vez más un viaje aventurado hacia rostros, palabras, momentos y lugares lejanos, tratando de encontrar los motivos que hicieron morir al amor.
No había culpables, las cosas se fueron dando así, fue la rutina, la manera tan igual de llevar su vida la que hizo que poco a poco el amor muriera sin darse cuenta. Vivir juntos era como no vivir. Lo único que los mantenía unidos era la comodidad. Cada día era idear una nueva forma de fastidiarle la vida a él, pero en realidad la más perjudicada era ella.
En ese momento se abrió lentamente la puerta del despacho, era el pequeño retoño de esa infructuosa relación de amor, no pudo evitar que las lagrimas llenaran sus parpados y rodaran por sus mejillas. Lo abrazo fuertemente susurrándole al oído te amo tanto.
Extrañamente como si el pequeño presintiera algo, le dijo; -mamá, quiero que estemos siempre juntos, tú, papá y yo.
-Sí, mi amor, estaremos juntos siempre. Viviremos en hogares distintos, pero nos querremos más que ahora. Tú eres y serás por siempre la huella más perfecta del amor que un día nos unió a tu papá y a mi. Por ti, por mi, por nosotros, ha llegado la hora de partir.
Han sido momentos difíciles para ella, pero ha aprendido a vivir nuevamente sola, hoy puede ver a ese hombre como un buen amigo, disfrutando y compartiendo los mejores momentos en la vida de su hijo.