
Mientras saboreo una taza de café puedo ver que el cielo esta nublado, pronostica un día frío, y tal vez por la tarde llueva. Un día diferente, así le llamo yo, cuando llegué al trabajo lo primero que hice fue sacar todo lo que tengo pendiente y he comenzado la rutina diaria. Giro la mirada disimuladamente hacia el reloj de pared y me doy cuenta que son las 11:00 de la mañana, presiento su mirada volteó, es ella, mi compañera de trabajo, me he quedado por un momento sin saber que decir, hasta que ella rompe el silencio.
-¿estás enojada?
-No, claro que no, ¿por qué preguntas?
-bueno apenas has saludado y no has dicho nada
Hasta ese momento me he dado cuenta que no he pronunciado palabra alguna, en realidad siento que no tenía nada que decir, hoy no me siento con ánimos de platicar como otras veces.
-bueno, tengo mucho trabajo y quiero sacarlo cuanto antes, que ya viene el de hoy, y se acumulará, además he de irme justo a la hora de la salida.
Y con cara de aburrimiento le dije: - mira nada más, todavía no vamos ni la mitad de la jornada y ya me quiero ir.
Pinte una sonrisa fingida, al tiempo que volvía a mi cerro de papeles. De lo que si soy conciente es que en ningún momento me he portado grosera con ella, he respondido de la mejor manera para que ella no se sintiera ofendida. Así transcurrió el día, mi urgencia era grande, quería escapar cuánto antes de ese encierro, no soportaba un minuto más, guarde todo y me despedí. He llegado más pronto que de costumbre a casa, y cuándo papá me vio, dijo;
-Que sorpresa, hoy has llegado mucho antes que de costumbre parece que le dio gusto verme, salude y pase de largo, sin dar ninguna explicación como otras veces. Seguramente el echo de menos que le contará algo de mi día, pero simplemente hoy no tenía deseos de decir nada. Después llegó mi sobrinito y como de costumbre me alcanzo con sus bracitos abiertos, gritando -tía, que bueno que ya llegaste, mientras me daba un beso en la mejilla. Sí me he portado indiferente y fría.
Después mi mamá me ha dicho ¿te pasa algo?. Mi mirada le dijo todo, se levanto de mi lado y despacio cerro la puerta de mi habitación. Cuándo me quede sola, justo como quería estar pensé
Pues no, no lo entiende por qué ella no es adivina. Nadie me ha hecho nada y mucho menos son responsables de mi mal humor. (Es que me estoy volviendo vieja). No tengo que inventar pretextos ni buscar culpables, soy la única responsable de lo que me pasa.
Hoy me plantee un nuevo proyecto, que estoy en la mejor disposición para llevar a cabo. Cuándo llegué al trabajo, antes de entrar dejaré afuera los problemas de casa. Y viceversa, cuándo llegué a casa, antes de entrar a ella, colgaré los problemas del trabajo y mañana cuándo salga hacía el, los recogeré para llevarlos conmigo. Y es qué por que con la gente que más me quiere desquito todo el coraje que siento. Creo que debería ser al revés, con ellos debería ser más justa en mis actos.
Mañana es un nuevo día.