A ti...
... que te sientas con la seda oscura de la noche sobre sus hombros y, dejas el sabor que habita tu piel de dalia entre un puñado de palabras que descifro, atropellado por arrebatar unas gotas de la calida sangre que te anima y te sostiene...
A ti... que vienes de otro tiempo extraviado, derrotada por ti misma con esa suave sonrisa que desclavo para llevarla conmigo y pescar estrellas extinguidas entre los avellanos y el triste murmullo del agua herida...
A ti... que aguantas la mirada altiva al aire de la desesperanza y lo atraviesas con golpes ciegos y firmes como si aún fuera posible negarlo o desmenuzarlo...
A ti... que eres aliento y polvo, ya de nadie como yo y, como yo llevas grabada en la frente una cruz imborrable de ceniza enamorada
A ti... en fin, si, a ti... casi vencido ya por el sueño, te voy contando las vértebras de la espalda con los dedos una a una y, en todas ellas encuentro, aunque con sonrisas de frutas maduras quieras ocultarlo, la soledad, las lágrimas y la pena.
Anónimo...